Objetivo 13 – Palestina

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Palestina, ya vulnerable al cambio climático, sufre ahora un grave deterioro ambiental por el nuevo conflicto armado, con efectos devastadores sobre los ecosistemas y el derecho de las personas a un hábitat saludable.

Impacto climático:

En solo 60 días de guerra, las emisiones de gases de efecto invernadero han superado las anuales de 26 países. En Gaza, el conflicto agrava las proyecciones climáticas: se espera un aumento de 4 °C para fin de siglo, lo que intensificará olas de calor, sequías y lluvias irregulares.

Contaminación del aire y residuos peligrosos:

Los ataques a depósitos de combustible y la quema doméstica de basura, madera y plástico por la falta de gas han empeorado la calidad del aire. Además, los escombros, cuerpos sin recuperar, municiones sin detonar y sustancias tóxicas suponen un grave riesgo ambiental.

Daños a infraestructuras ambientales:

Cinco de las seis plantas de tratamiento de residuos sólidos han sido dañadas y más de 270.000 toneladas de residuos no han sido recogidas. El 67 % de las instalaciones de agua y saneamiento han sido destruidas entre octubre de 2023 y julio de 2024.

Contaminación del agua y del suelo:

El cierre de las plantas de tratamiento de aguas residuales ha contaminado acuíferos, playas y fuentes de agua dulce. Además, la destrucción de paneles solares libera plomo y metales pesados. La presencia de microplásticos, productos químicos y municiones agrava la degradación del suelo.