Objetivo 07 – Palestina

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Durante las últimas décadas, la falta de acceso a la energía ha complicado aún más las frágiles condiciones de vida de la población en Gaza dificultando la conservación de alimentos y generando un impacto directo en los trabajos, en la prestación de servicios de salud, agua y saneamiento y en la educación de la población de Gaza.

Con el inicio del nuevo conflicto en 2023, esta situación previa de crisis energética se ha visto agravada, y ha llevado a la población a una situación extrema.

  • Antes del conflicto de 2023, el suministro eléctrico en Gaza era de solo 10-12 horas diarias, lo que generaba una dependencia significativa de fuentes externas, como la Central Eléctrica de Gaza que funcionaba con financiación del Estado de Qatar y las importaciones de electricidad desde Israel, que se cortaron desde el inicio del conflicto en octubre de 2023.
  • Antes del conflicto, la población de Gaza recurría a generadores diésel, a pesar de su contaminación y la dependencia de las regulaciones de Israel, así como a paneles solares, que representaban el 25% del consumo eléctrico. Sin embargo estas alternativas han sufrido severos daños tras el conflicto.
  • Tras el conflicto de 2023, más del 80% de la infraestructura eléctrica fue destruida, llevando a un colapso total del suministro eléctrico. El bloqueo del combustible y la pérdida de alternativas energéticas, como los paneles solares, han dejado a Gaza prácticamente sin electricidad.