Objetivo 06 – Palestina

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La crisis del agua en Gaza es una emergencia humanitaria con consecuencias devastadoras para la salud y el medio ambiente.

Antes de octubre del 2023, la crisis hídrica ya era severa. El 96% del agua del acuífero de Gaza estaba contaminada, y el bloqueo israelí impedía la entrada de materiales para mejorar el sistema de desalinización.

Hoy día la situación es aún más crítica. La destrucción del 80 % de las infraestructuras de agua y saneamiento en Gaza ha hecho que el acceso al agua potable y el saneamiento sean casi inexistentes:

  • Según La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el suministro de agua ha caído al 7% de los niveles previos a octubre, con más de una cuarta parte de los pozos destruidos.
  • La falta de combustible y los cortes de electricidad han paralizado la producción de agua potable.
  • Ataques sistemáticos han destruido plantas de tratamiento, tuberías y estaciones de bombeo, dejando a la población sin acceso a saneamiento.
  • Para junio de 2024, todas las plantas de tratamiento de aguas residuales habían sido arrasadas, lo que ha llevado a la contaminación masiva del medio ambiente y a brotes de enfermedades como diarrea, hepatitis e infecciones respiratorias.
  • La contaminación del agua ha alcanzado niveles alarmantes, con el 88% de las muestras examinadas en Gaza contaminadas con el virus de la Polio. Tres de cada cuatro personas dependen de agua contaminada.
  • La falta de agua potable y el vertido de aguas residuales sin tratar ha generado riesgos de salud pública afectando especialmente a mujeres y menores.