Etiopía enfrenta una grave crisis de inseguridad alimentaria, agravada por conflictos, cambio climático, inflación y crisis económicas. Esta situación impacta especialmente a mujeres y niñas: las menores corren mayor riesgo de desnutrición y son menos propensas a recibir ayuda, mientras que muchas madres embarazadas o lactantes sufren desnutrición severa, amenazando su salud y la de sus hijos.
A pesar del desafío, con compromiso global sostenido, Etiopía puede superar esta crisis.
La agricultura, pilar de la seguridad alimentaria y sustento rural, sigue siendo clave en la economía. El 67 % de la población trabaja en este sector. Sin embargo, enfrenta obstáculos estructurales como baja modernización y adaptación climática. Aunque las mujeres representan el 75 % de la mano de obra agrícola, solo el 18,7 % de las tierras están en sus manos. Además, su acceso a insumos, tecnología, financiación y formación es limitado.